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LA FIGURA DEL OLIVO Y DEL OLIVO SILVESTRE BREVE EXPOSICIÓN DE ROMANOS 11:16-24 |
Veamos una traducción literal de estos versículos:
"16 Mas si la primicia [es] santa, la masa también; y si la raíz es santa,
las ramas también. 17 Mas si algunas de las ramas fueron arrancadas, y tú,
siendo olivo silvestre, fuiste injertado entre ellas, y fuiste hecho
copartícipe de la raíz y de la savia del olivo, 18 no te jactes contra las
ramas: mas si te jactas, no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. 19
Dirás, pues: [las] ramas fueron arrancadas para que yo fuese injertado. 20
Bien, por la incredulidad fueron arrancadas, y tú por la fe permaneces. No te
enorgullezcas, sino teme: 21 pues si Dios no eximió a las ramas naturales,
tampoco te eximirá a ti. 22 He aquí, pues, [la] bondad y [la] severidad de
Dios: severidad para con los que cayeron; bondad de Dios, para contigo, si
continúas en su bondad: de lo contrario tú también serás cortado. 23 Y ellos
también, si no perseveran en la incredulidad, serán injertados; porque poderoso
es Dios para injertarlos de nuevo. 24 Porque si tú fuiste cortado del árbol de
olivo silvestre por naturaleza, y contra naturaleza fuiste injertado en buen
olivo, ¡cuánto más éstos que son por naturaleza, serán injertados en su propio
olivo!"
INTRODUCCIÓN: EL CONTEXTO DE LA
SIMBOLOGÍA
Es importante ver ante todo el contexto de esta figura del olivo para no perder
de vista de qué se está hablando. Pues se venía hablando de un REMANENTE
ESCOGIDO POR GRACIA, se cita a Pablo (v. 1-2), luego a Elías (v. 2-4), y por
último al remanente que quedaba en esos días (v. 5), "los escogidos",
como son llamados en el v. 7, aunque sólo POR GRACIA EN CONTRASTE CON LAS OBRAS
(6). Esto demuestra MUY CLARAMENTE que LA MAYORÍA del pueblo de Israel estaba
endurecida, como leemos en los v. 7-10. De este endurecimiento de la MASA del
pueblo (excepto un RESTO ESCOGIDO POR GRACIA) se cita Isaías 29:10;
Deuteronomio 29:4 y Salmo 69:22-23). Si vamos así a la figura del olivo que
sigue, entendemos POR EL CONTEXTO que LA MASA DEL PUEBLO ENDURECIDA está
representada por LAS RAMAS ARRANCADAS. Es decir, el simbolismo de las ramas
desgajadas del olivo se explica por la misma Escritura, mientras que las ramas
que quedan de israelitas, son una minoría llamada "REMANENTE ESCOGIDO POR
GRACIA". Pablo, por ejemplo, era parte de estas ramas que no fueron
arrancadas. Esto NO significa que Pablo no fuera ya parte del nuevo pueblo de
Dios para la tierra que es la iglesia, donde las diferencias nacionales
desaparecen. Pero sigamos el contexto. El versículo 11 habla claramente de una
caída nacional, y se ve el contraste entre la caída de Israel
("fracaso" en el v. 12), y su ulterior "PLENA
RESTAURACIÓN". COMPÁRESE EL CONTEXTO SIGUIENTE DE LOS V. 25-31, donde se
contrasta también la situación de caída nacional de Israel con su futura
restauración: ahora son "enemigos del Evangelio" (v. 28), y
"desobedientes" (v. 31). Ahora bien, este pasaje de Romanos 11 NO
dice cómo Israel HOY ha de acercarse a Dios, y en qué condición colectiva viene
a parar tras su fe en el Evangelio de la gracia: esto es, por medio de la fe en
el Evangelio, viene a formar parte del un cuerpo de Cristo donde no hay
diferencia entre judío y gentil. Esto no se enseña ni se vislumbra en Romanos
11 porque no es su objetivo. Sí enseña Romanos 11 que:
1) Israel ha sido desplazado por su incredulidad y que luego ha de ser
restaurado
2) En el medio del tiempo entre su endurecimiento, caída, desobediencia,
fracaso o expulsión (los cinco términos que usa la Escritura) los GENTILES
entran en la escena: a esto la Escritura llama: "salvación" (v. 11);
"la riqueza del mundo", "la riqueza de los gentiles" (v.
12). "la reconciliación del mundo" (v. 15); "la plenitud de los
gentiles" (v. 25). Y entran en la escena JUNTO CON EL REMANENTE CREYENTE
EN CRISTO DE ISRAEL (remanente: v. 1, 5, 14, 25).
Lo que NO se enseña aquí es la verdad de la IGLESIA en el sentido de QUÉ
forman, unidos, los creyentes de origen judío y los gentiles hoy, o sea, la
iglesia en los términos de Efesios 2. Como esta enseñanza NO se da en Romanos,
no debemos forzarla ni procurar imaginarla aquí, pues simplemente no está.
Veamos el versículo 15:
Aquí habla claramente de EXPULSIÓN (RECHAZO, EXCLUSIÓN) de Israel hoy, lo cual
es LA RECONCILIACIÓN DEL MUNDO. Y, en contrapartida, se habla también de su
porvenir como ADMISIÓN o RECEPCIÓN, lo cual se dice ser “VIDA DE ENTRE LOS
MUERTOS". De nuevo, en el ínterin, entre su muerte y resurrección futura,
los gentiles entran en la escena junto con un pequeño remanente, todos por la
fe.
Leamos Deuteronomio 32:15-21. Israel ocupará de nuevo el primer lugar y las naciones
el último, al revés de hoy. Esto será su "PLENA RESTAURACIÓN" (v.
12).
LA FIGURA DEL OLIVO Y SUS RAMAS
Una vez que analizamos el contexto, podremos entender mejor el simbolismo del
apóstol a través de una figura del olivo que él emplea para proseguir
exponiendo EL MISMO TEMA, PERO AHORA ILUSTRADAMENTE. Si entendimos el contexto,
entenderemos perfectamente la figura del olivo de que se vale el apóstol para
ILUSTRAR y DAR VIGOR Y CLARIDAD al mismo tema que viene desarrollando, y que
sigue después. Por eso el contexto, como siempre, es muy importante.
El apóstol, pues se vale, bajo la dirección del Espíritu, de la imagen de un
olivo y sus ramas. Las ramas, debido a su unión natural con la raíz,
participaban de la savia del árbol, pero, a causa de su desobediencia, fueron
arrancadas para HACER LUGAR A OTRAS RAMAS, las cuales, por naturaleza, no
tenían ningún vínculo con el olivo, pero fueron injertadas por gracia.
¿Qué representa el olivo, su raíz, sus ramas, y el olivo silvestre con sus
ramas?
El significado de estos símbolos se resuelve si
emprendemos el estudio a partir del CONTEXTO, o sea, de todo lo que analizamos
en la introducción: Israel rechazado hoy, y los gentiles.
No hay que perder de vista que se venía hablando de la "exclusión" de
Israel como nación, y de la consiguiente bendición de los gentiles (la
reconciliación del mundo).
¿ESTÁ LA IGLESIA MENCIONADA O VINCULADA
EN ROMANOS 11?
Notemos de entrada que aquí no tenemos nada en relación con los consejos ETERNOS
de Dios concernientes a la IGLESIA, el un cuerpo de Cristo actual. La iglesia
no sólo no es mencionada aquí, sino que ni tan siquiera es sugerida.
En esta figura no
se mencionan ni se tratan estos temas:
- La iglesia, un cuerpo de Cristo formada por judíos y gentiles sin distinción
nacional, siendo todos UNO en Cristo (esta verdad nueva, se desarrolla en
Efesios principalmente)
-Los designios de la gracia salvadora de Dios (esto se desarrolla en los
primeros capítulos de la Epístola)
- La posesión de la vida eterna por parte del hombre, judíos o gentiles (se
trató antes ya en forma individual delante de Dios)
- La lealtad de la profesión personal
Al introducir algunos de estos elementos en la enseñanza dispensacional del
apóstol, se ha tornado confusa toda su enseñanza que nada tiene que ver con
estas cuatro cuestiones, y menos con la iglesia. ¿Qué presenta, pues el
apóstol?
ARGUMENTO
Es lo mismo que vimos en el contexto, o sea, no se trata de la vocación o de
los privilegios celestiales de la iglesia, sino de LOS PRIVILEGIOS TERRENALES
DE LOS JUDÍOS Y DE LOS GENTILES EN RELACIÓN CON LAS PROMESAS Y EL TESTIMONIO DE
DIOS EN ESTE MUNDO. SE TRATA, PUES, DEL TESTIMONIO COLECTIVO DE DIOS EN LA
TIERRA.
EL TEMA ES PRIVILEGIO Y RESPONSABILIDAD SOBRE LA TIERRA SEGÚN EL TESTIMONIO QUE
CORRESPONDA: PRIMERO EL DE ISRAEL, LUEGO DE LA CRISTIANDAD (O LOS GENTILES).
RELACIÓN DE LA IGLESIA CON LA FIGURA DEL
OLIVO
Si comprendemos la doctrina de la iglesia como cuerpo único de Cristo, unida a
él en el cielo, y formada por judíos y gentiles sin ninguna distinción, veremos
en seguida que, aquí en la figura del olivo, la iglesia no entra en la escena.
Por empezar, "el misterio de Cristo y de la iglesia" (Efesios 5:32)
es algo NUEVO que no existía ni fue revelado en el Antiguo Testamento (Efesios
2:14-16; 3:5-6, etc.), y en los Evangelios el Señor se refiere a ella como algo
futuro (Mateo 16:18). Además, la iglesia no tiene nada que ver con la
naturaleza, esto es, sus miembros no la forman por ser o no ser descendientes
de Abraham, como el caso de Israel o los gentiles, sino que trasciende lo
natural. No hay tal cosa como «miembros arrancados» de la iglesia, pues los que
la forman son todos regenerados y salvos por Cristo para siempre. El olivo, en
cambio, tiene que ver con privilegio y
responsabilidad en la tierra, con profesión de fe. Por eso los
beneficiarios de los privilegios, pueden ser cortados por incredulidad. Vemos,
pues la tremenda necesidad de tener en claro la doctrina de la iglesia según se
presenta en las epístolas que la tratan, principalmente Efesios, y tener
presente la más estricta diferenciación entre Israel y la iglesia como dos
entidades distintas.
Hagamos una digresión aquí y veamos un poco más a fondo el lugar distintivo de
la iglesia, cuerpo de Cristo. La creencia común es que ser nacido de Dios y
justificado por la fe constituye la sustancia y la suma de nuestra bendición
actual. Pero hay más que eso revelado para nosotros en la Palabra. Todos los
santos son necesariamente nacidos del Espíritu, pero el bautismo del Espíritu
tuvo lugar recién a su descenso en Pentecostés, de lo cual depende la iglesia o
el un cuerpo de Cristo (1.ª Corintios 12:13; compárese con Hechos 1:2). El don
del Espíritu, no dado antes de la redención, sería el permanente privilegio del
cristiano: el Consolador iba a permanecer y a morar con los discípulos para
siempre. Incluso en cuanto a la justificación por la fe, Romanos 4 señala una
diferencia entre Abraham y nosotros: él creyó que Dios era capaz de cumplir Su
promesa. Pero nosotros creemos en aquel que resucitó de los muertos, a Jesús
nuestro Señor, DESPUÉS que muriese por nuestros pecados en la cruz. El Antiguo
Testamento tenía promesas. Pero nosotros descansamos en su cumplimiento, de ahí
la marcada diferencia. Gálatas 4 muestra que aun los verdaderos santos de
antaño estaban en esclavitud, pero que ahora es una cuestión de adopción de
hijos: clamamos, por el Espíritu, Abba Padre. La herencia de la promesa es
sobre un terreno en común. Pero, a consecuencia de la redención cumplida, ella
consiste de una bendición totalmente nueva y superior. Y esta diferencia se
acentúa cuando pensamos ya no en los privilegios de un individuo, sino en
nuestras relaciones corporativas.
El árbol de olivo del testimonio conforme a la promesa
no es lo mismo que la casa de Dios ni el Cuerpo de Cristo único sobre la
tierra. Nadie niega la continuidad del árbol, aun cuando ramas naturales son
arrancadas por su incredulidad para dar paso al injerto de las ramas del olivo
silvestre gentil, el cual, si no persevera en la bondad de Dios, será cortado,
para dar paso de nuevo al injerto de las ramas naturales una vez más, y así
“todo Israel será salvo”. Pero esto es diferente de Efesios 2, donde los dos
―judíos y gentiles― son formados en UN SOLO Y NUEVO HOMBRE: el UN
cuerpo de Cristo o iglesia, el cual un cuerpo no es ni judío ni gentil. Durante
el Antiguo Testamento la pared intermedia no estaba derribada, ni tampoco ambos
fueron hechos "un solo cuerpo". Esto es algo enteramente nuevo y desconocido.
Incluso durante el ministerio del Señor en la tierra, Él dijo: "No vayáis
por camino de gentiles, ni entréis en ciudad de samaritanos" (Mateo 10:5)
Mas una vez que el Señor murió y resucitó, Él envía
a sus discípulos a todo el mundo. Era imposible que la iglesia (edificada sobre
el fundamento apostólico) comenzara antes que el Cristo ascendido diera dones
de "apóstoles y profetas".
Así pues, si bien hay beneficios individuales que todo santo goza por la gracia
de Dios en Cristo, hay también privilegios grandes y nuevos que fluyen de la
redención cumplida y de la presencia del Espíritu Santo en la tierra, que nos
asocia en unidad con Cristo glorificado en lo alto. He aquí la particular
bendición de la iglesia.
Volvamos a la figura del olivo ahora.
EL OLIVO
El olivo, imagen del aceite, es el árbol de las promesas de Dios, hechas en
otro tiempo a Abraham, "primicias" de la masa, o "la raíz"
de este árbol.
En los días que siguieron al diluvio, la humanidad se entregó a la idolatría
(Génesis 11:1-9; Josué 24:2). Dios entonces llamó a Abraham y le apartó de las
naciones y le llevó a la tierra que le daría a su descendencia. Abraham vino a
ser así el padre de una familia que, según la carne, poseía las promesas de
Dios. Su simiente, la de Israel, llegó a ser ese árbol privilegiado del cual él
mismo era la raíz. En otro sentido, Abraham también fue padre no sólo de su
simiente según la carne, sino de todos cuantos fueron bendecidos con él
(Gálatas 3:14). El tronco del árbol o "las ramas naturales", es
Israel, y por más que algunas ramas hayan sido reemplazadas por su
incredulidad, ello no le impide ser el árbol de las promesas hechas en Abraham,
y que no puedan sufrir cambio alguno.
Puesto que Abraham, las primicias, caminó como testigo de Dios conforme a su
llamamiento de separación, la raíz fue SANTA. Pero la maldad se acrecentó en
Israel hasta el punto culminante de rechazar al Mesías. Por eso Dios desgajó en
juicio algunas ramas, y esto significa EL PUEBLO DE ISRAEL, BENDECIDO EN
ABRAHAM, EL CUAL FUE PUESTO DE LADO POR SU INCREDULIDAD, Y LOS GENTILES
―EL OLIVO SILVESTRE― FUERON INJERTADOS EN SU LUGAR SOBRE EL BUEN
OLIVO Y VINIERON A SER COPARTÍCIPES DE LA RAÍZ Y DE LA SAVIA DE ESTE ÚLTIMO.
Los gentiles que hasta entonces habían crecido como olivos salvajes, alejados
de toda relación con el árbol de la promesa, gozan ahora de las bendiciones de
ese árbol. La bendición de Abraham, alcanzó a los gentiles en Cristo Jesús
(Gálatas 3:14).
¿DEBÍAN JACTARSE LOS GENTILES?
¿Tenían, pues, un motivo los gentiles para jactarse con respecto a las ramas?
No. Los judíos, descendientes de Abraham según la carne, formaban parte, por su
nacimiento, del árbol de la promesa y por su incredulidad habían perdido ese
lugar. Cuando el cumplimiento de las promesas en Cristo les fue ofrecido, lo
rechazaron y, apoyándose en su pretendida propia justicia, menospreciaron la
bondad de Dios. Entonces Dios puso en su lugar a los gentiles. ¿Éstos, por lo
tanto, debían creerse mejores que las ramas cortadas, y gloriarse contra ellas?
No; primeramente debía decirse que era la raíz la que les sustentaba y no ellos
los que sustentaban a la raíz (v. 18). En otras palabras, que únicamente la
gracia incondicional de Dios era la que les había llevado a ocupar ese lugar.
¿Qué mérito tenían? Este injerto no se había hecho sobre el fundamento de
alguna actividad de parte de ellos, sino únicamente sobre la base de su fe en
el Cristo rechazado por Israel. Sólo a la soberana bondad de Dios le debían
este nuevo lugar que ocupaban por la fe. Por consiguiente, no tenían ningún
motivo para gloriarse. Por eso termina así Pablo: "No te enorgullezcas,
sino teme: 21 pues si Dios no eximió a las ramas naturales, tampoco te eximirá
a ti" (v. 20, 21). Lo que les convenía, pues, era un santo temor a fin de
que no les ocurriera lo mismo que a Israel. ¿Acaso Dios les perdonaría a
aquellos que no habían perdonado a las ramas naturales?
ADVERTENCIAS PARA LA CRISTIANDAD
"He aquí, pues, [la] bondad y [la] severidad de Dios: severidad para con
los que cayeron; bondad de Dios, para contigo, si continúas en su bondad: de lo
contrario tú también serás cortado. 23 Y ellos también, si no perseveran en la
incredulidad, serán injertados; porque poderoso es Dios para injertarlos de
nuevo" (v. 22, 23)
Esto debía obrar profundamente en el corazón de los creyentes gentiles. Ellos
experimentaron la bondad de Dios, pero Israel la severidad. Pero ahora ellos
debían permanecer en esa bondad, sino querían correr la suerte de Israel.
Lamentablemente la Historia de la Iglesia demuestra
el fracaso en continuar en la bondad de Dios. ¿El fin? Ellos también serán
cortados, tal como lo fue Israel.
El olivo en el transcurso de los tiempos, puede cambiar su forma exterior, su
apariencia, pero sigue siendo lo que es, mientras que las ramas naturales
"si no perseveran en la incredulidad, serán injertados; porque poderoso es
Dios para injertarlos de nuevo" (v. 23). La infidelidad del hombre no
tiene influencia sobre los designios de Dios y no los anula, pues sus dones de
gracia y su llamamiento son irrevocables (v.
29)
LA RESTAURACIÓN DE ISRAEL
Israel será vuelto, sobre una base completamente nueva, a su antiguo lugar, y
no implantado en la iglesia cristiana, de la cual los judíos nunca formaron
parte como pueblo. "Porque si tú fuiste cortado del árbol de olivo
silvestre por naturaleza, y contra naturaleza fuiste injertado en buen olivo,
¡cuánto más éstos que son por naturaleza, serán injertados en su propio
olivo!" (v. 24). El juicio de las ramas gentiles permitirá que los judíos
sean nuevamente injertados en el olivo. Y esto es lo que desarrolla el apóstol
en los versículos siguientes (25-27), que es la tercera y más contundente
prueba de que Dios no rechazó a su pueblo pecador, sino que lo hará volver al
Mesías, a quien rechazaron, con todo su corazón.
Flavio H.
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