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¿Se
encuentra el arrebatamiento en Apocalipsis 20? |
Una
pregunta que a menudo hacen los postribulacionistas es:
«¿Qué
pasaje de la Escritura enseña claramente
que el Señor volverá antes de la Gran
Tribulación? Cíteme libro, capítulo y versículo.»
Con
ese mismo criterio, un unitario también podría exigir la cita de algún pasaje
bíblico que claramente enseñe la
deidad de Cristo o la Trinidad. Alguno que cree en la deidad de Cristo puede
también exigir un pasaje que claramente enseñe que nuestro Señor es Hijo en la
deidad desde la eternidad. El problema no es con la Escritura, sino con el
discernimiento y el estado de alma de aquel que plantea este tipo de preguntas
y demanda de la Biblia un cierto modo de expresión antes de querer creer.
Uno
pensaría que, en vista de tal pregunta, hubiera un «pasaje de la Escritura» que
enseñara «claramente» que la iglesia
será arrebatada en el tiempo de la aparición del Señor. Un postribulacionista
escribió:
«Tampoco
la Palabra sitúa explícitamente el arrebatamiento al final de la Tribulación»
(G. E. Ladd, The Blessed Hope, pág.
165).
Pero G. E. Ladd no podía dejar este asunto
pendiente de esta manera, y escribió:
«A
excepción de un solo pasaje, el autor admite francamente que la Escritura no
afirma explícitamente en ninguna parte que la Iglesia pasará por la Gran
Tribulación» (Ibid.)
Así,
puesto que no existe ningún lugar explícito para colocar el arrebatamiento al
final de la Gran Tribulación, el Dr. Ladd propuso resolver todo el asunto
produciendo un pasaje que «explícitamente» declare que la iglesia pasará por la Gran Tribulación. Dijo:
«Sin
embargo, en un solo pasaje, Apocalipsis 20, se coloca la resurrección en el
retorno de Cristo. Esto es más que una inferencia» (Ibid.).
Con
todo lo dicho, el lector podrá apreciar el razonamiento del postribulacionismo,
sus demandas y lo que ofrece. Es el
mismo tipo de razonamiento que lee «la iglesia» donde dice «los escogidos», y
«la iglesia» donde dice «Judá» o «Israel», y «la iglesia» donde dice «el Israel
de Dios», etc.
Y
cuando ya no hay nada más que decir y se requiere una clara y explícita declaración, entonces se acude a Apocalipsis 20,
donde la suposición es transmutada en una explícita declaración.
Ahora
bien, ¿en qué consiste la suposición? Se da por supuesto que la
primera resurrección es un punto en el tiempo, cuando en realidad es una clase de personas. Apocalipsis 20 no sitúa
la primera resurrección en la aparición, lo cual es imposible ya que:
· Las Primicias, o sea, Cristo, resucitó casi 2000 años
atrás
· Durante la semana LXX de Daniel, los
veinticuatro ancianos están en el cielo glorificados, y
· Los dos testigos son resucitados tres días y medio
después del término de la septuagésima semana de Daniel, pero antes de la
aparición, como es obvio en Apocalipsis 11.
Apocalipsis
20 muestra que por el tiempo en el cual comienza el reino milenario, la
totalidad de la primera resurrección está completa. No se declara
explícitamente ni se implica que el arrebatamiento, o la primera resurrección,
sucedan en el momento de la aparición o después de la Gran Tribulación. G. E.
Ladd dijo además:
«Si
un arrebatamiento pretribulacionista fuese una doctrina bíblica, debería estar
claramente declarado en los pasajes de la Escritura que profetizan el
arrebatamiento de la iglesia» (Ibid.,
pág. 77).
Aquí
encontramos de nuevo la expresión «claramente».
Pero lo mismo se podría decir con tan sólo sustituir la palabra postribulación
en lugar de pretribulación en su declaración. Al margen de esto, nótese que el
postribulacionismo no es ni clara, ni explícita ni implícitamente enseñado en
la Escritura. El postribulacionismo dice que Cristo nos encontrará en el aire e
inmediatamente nos conducirá a la tierra. Cristo, en cambio, dice que vendrá y
nos conducirá adonde Él está ahora:
“No
se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi
Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a
preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo,
para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:1-3; compárese
14:12, 28; 16:5, 10, 16, 28).
Los
hechos son éstos: Los judíos, ya sean santos o no, pasarán a través de la
tribulación. Es la angustia o tribulación de Jacob (Jeremías 30; Daniel 12:1;
Mateo 24). Nosotros no estaremos en la tierra entonces (Apocalipsis 3:10), sino
que habremos sido tomados y llevados a la casa del Padre (Juan 14:1-3; 14:12,
28; 16:5, 10, 16, 28), viniendo seguidamente con Él para el reino milenario
(1.ª Tesalonicenses 4:13-18). Vendremos del cielo (1.ª Tesalonicenses 1:7-9;
Apocalipsis 17:14; 19:14), habiendo sido glorificados, y seremos manifestados
en gloria con Él cuando Cristo sea manifestado en gloria:
“Cuando
Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis
manifestados con él en gloria” (Colosenses 3:4).
Thy Precepts
Vol. 11, # 6