LAS TRES ADMINISTRACIONES

 

Extractos de J. N. Darby

 

 

Capítulo VI

 

 

Hay un número de temas sobre los que Darby hizo especial hincapié en relación con el desarrollo de los caminos de Dios para la manifestación de la gloria de Cristo, y que traeremos a consideración en relación con aquello conocido como «verdad dispensacional». Los puntos son:

 

1.      «Con Noé, comenzamos el curso de las dispensaciones, o de las manifestaciones de los caminos de Dios para la manifestación final de la plena gloria de Cristo.» (N. del T.― Darby tiene aquí en mente el gobierno en la tierra y el llamamiento terrenal).

2.      Una dispensación es «un orden o sistema dispensado por el cual Dios actuó en el gobierno de la tierra.» Llamaremos esto más bien una administración, a fin de distinguirla de dispensaciones tales como el sacerdocio, los jueces y el reinado, los cuales, obsérvese, no son períodos de tiempo.

3.      El llamamiento de Dios (introducido a través de Abraham).

4.      La combinación de gobierno con llamamiento (lo que se dio en Israel).

5.      La prueba del primer hombre terminó en la cruz.

6.      Por consecuencia, el misterio de Cristo y de la Iglesia, invisible para los profetas del Antiguo Testamento (Romanos 16:25-26; Colosenses 1:26; Efesios 3:9), es desplegado en el presente como un sistema celestial de gracia.

7.      Y, todo aquello en lo cual el hombre falló, será recompuesto y llevado a cabo para gloria de Dios por Cristo en la administración de la plenitud de los tiempos (Efesios 1:10), cuando Cristo reúna tanto lo celestial como lo terrenal, glorificando a Dios en el gobierno y en el llamamiento como parte de su condición de cabeza de las cosas terrenales.

 

Los puntos 3 a 7 serán desarrollados en capítulos posteriores. Los adjunto aquí para ilustrar estas cosas en el diagrama que aparece al final de este capítulo, como también por su relación con el carácter especial de dos cosas que ocurrieron en relación con la prueba dispensacional del primer hombre, designadas como (1) y (2) en el diagrama. A fin de llegar a una terminología conveniente para describir estas dos cosas, que Darby no hizo específicamente, sugiero los siguientes puntos que nos servirán de ayuda para este fin

 

a.       La palabra «Trinidad» no se encuentra en la Escritura, pero ella indica la verdad que encontramos respecto de las tres personas de la Deidad. Análogamente, sería conveniente tener una palabra o designación que indique el carácter especial de (1), (2) y (3) en el diagrama al final del capítulo.

 

b.      Una administración (οικονομια) fue encomendada a Pablo personalmente; pero un período de responsabilidad (el período que va desde él mismo hasta el arrebatamiento) no le fue encomendado a él. Sin embargo, mientras que οικονομια no significa un período de tiempo, el hecho es que la administración de la plenitud de los tiempos (Efesios 1:10) será una administración por los 1000 años que Cristo administre todo ese período de tiempo; y esto muestra que una administración puede regir por un lapso de tiempo.

c.       Cristo glorificará a Dios en todas las cosas en las cuales el primer hombre falló mientras estuvo bajo prueba, incluyendo el fracaso bajo las dos previas administraciones. Cristo echará mano de la administración del gobierno y el llamamiento en perfección para gloria de Dios (la administración número (3) del diagrama al final).

d.      Téngase en cuenta que el milenio es el tiempo cuando Cristo hará efectivo lo que falta que sea hecho, en todas las cosas en que el primer hombre fracasó. Esto implica una o más administraciones previas que incluyen llamamiento y/o gobierno en que el primer hombre fracasó.

e.       El gobierno fue encomendado al hombre, como tal, y no meramente a Noé. Y fue la nación de Israel, como tal, la que recibió el gobierno y el llamamiento combinados. Éstos son principios especiales e importantes de los caminos de Dios con el hombre. De hecho, el gobierno y el llamamiento, junto con el fin de la prueba del primer hombre en la cruz y el consiguiente establecimiento del postrer Adán, constituyen la esencia de las enseñanzas de Darby, en cuanto a los caminos de Dios con el hombre.

 

Mi sugerencia, pues, es que hubiese sido mejor haber designado como la primera administración [1] (así como una dispensación) el encargo del gobierno al hombre, a fin de tomar en cuenta los puntos anteriores y darle la fuerza distintiva para representar las enseñanzas de Darby al respecto. Sin embargo, cuando el gobierno y el llamamiento se combinaron en Israel, vino una nueva prueba del primer hombre. Ésta es la segunda [2] administración (así como una dispensación), para seguir la terminología empleada por Darby. Y durante el tiempo que Israel fue reconocido como el pueblo de Jehová, hubo otras dispensaciones subsidiarias, tales como la de los sacerdotes y los reyes. Éstos eran caminos adicionales en los que Dios se puso a sí mismo en relación con el pueblo. El Sacerdocio y el Reinado fueron instituciones dispensadas por Dios en relación con Su gobierno en la tierra en la nación llamada bajo el pacto de la ley. Ellos fueron incluidos bajo la administración que combinó gobierno y llamamiento en Israel, la cual continuó desde Moisés hasta el comienzo de los tiempos de los gentiles.

 

A consecuencia del fracaso de Israel, el gobierno fue transferido a los gentiles (Daniel 2) y, de este modo, tuvo lugar un paréntesis terrenal de juicio sobre Israel.

 

«El evento del que hablamos cambió todo el estado de la tierra, al separar el gobierno del llamamiento de Dios —dos cosas que habían estado por largo tiempo unidas en el pueblo judío bajo responsabilidad: una unión que, habiendo fracasado por la infidelidad del hombre cuando Dios mismo gobernaba sobre ellos, es decir, antes de que tuvieran un rey, había sido apuntalada y establecido de nuevo, bajo el reino de un hombre que fue un tipo escogido de Cristo (David). Desde el tiempo de la destrucción de Jerusalén, y del trono de David, el gobierno del mundo estuvo en manos de los gentiles; y los tiempos de los gentiles comenzaron (véase Daniel 2:37-38) bajo una responsabilidad, cuyos efectos están descriptos en los libros de Daniel, el Apocalipsis y Zacarías, y que están caracterizados en Daniel 4. … Todo el tiempo del dominio de ellos, Israel ha sido Lo-ammi: “no pueblo mío” (Collected Writings 2:149, 150 (1838).

 

Pero con este cambio, los gentiles no tenían llamamiento; tampoco Israel tuvo más el gobierno que le fuera encomendado a la nación por Dios. Y así, pues, no hubo más una administración. El primer hombre había fallado en cumplir la administración de gobierno y llamamiento. La siguiente administración, en el sentido en el cual hemos venido hablando de ella, tendrá lugar cuando Cristo haga eficaz, para gloria de Dios, este fracaso del primer hombre cuando Él administre la plenitud de los tiempos (Efesios 1:10), es decir, el reino milenario.

 

En la cruz, representantes del pueblo llamado (Israel) y del gobierno gentil (romano) echaron fuera al Cristo de Dios. De esta manera terminó la prueba del primer hombre. En consecuencia, Dios sacó a luz el gran secreto, el misterio, oculto desde siglos y generaciones (Colosenses 1:26; Romanos 16:25-26; Efesios 3:9), como un paréntesis celestial, un sistema celestial de gracia, entre Pentecostés y el arrebatamiento. Después que esta obra sea completada, tendrá lugar la última semana de Daniel. Pero en el tiempo presente, los santos tienen llamamiento, pero no gobierno. No hay ahora ninguna dispensación (es decir, administración).

 

En medio de la septuagésima semana de Daniel, la bestia (Apocalipsis 13:1-10) recibirá autoridad de Satanás, lo que caracterizará una nueva forma de gobierno en la tierra, no de Dios, sino de Satanás. Aquí, entonces, vemos apostasía gubernativa. En este tiempo también los apóstatas de la cristiandad, así como también los apóstatas judíos, serán entregados a la mentira (2.ª Tesalonicenses 2) y adorarán a Satanás, a la bestia y al Anticristo (2.ª Tesalonicenses 2; Apocalipsis 13:11-18).

 

En el momento en que el mal haya llegado a su máxima expresión, el juicio de este mundo, hecho efectivo por haber desechado a Cristo (“ahora es el juicio de este mundo”), el Segundo Hombre vendrá del cielo en llama de fuego y tomará venganza sobre aquellos que no conocen a Dios y que no obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesucristo (2.ª Tesalonicenses 1). Entonces nuestro Amado será públicamente establecido como Señor universal, ante quien toda rodilla se inclinará. En la tierra, todo Israel será salvo (Romanos 11:26; Isaías 66:8) pues ellos habrán sido introducidos en el vínculo del pacto por el acto soberano de Dios (Ezequiel 20:33-38; Jeremías 31:31-34; Hebreos 8:8-13). Entonces el Mesías reinará delante de sus ancianos en gloria (Isaías 24:23) y nosotros reinaremos con él (Apocalipsis 3:21; 2.ª Timoteo 2:12). Él recompondrá y realizará en perfección todo aquello en que el hombre fracasó, incluso en el sacerdocio y en el reinado, por lo que tomará el lugar de sacerdote sobre Su trono (Zacarías 6:13). Nuestro Señor Jesús se humilló a sí mismo hasta lo más bajo cuando glorificó a Dios y acabó la obra que se le dio que hiciese (Juan 17:4). En la cruz del Calvario Él mantuvo la gloria de Dios y es moralmente correcto que en la misma escena donde lo hizo, Él mismo lleve la gloria. Leemos:

 

“Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová. El edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado; y consejo de paz habrá entre ambos” (Zacarías 6:12-13).

 

La venida de Cristo en poder y gloria será la ocasión de la rotura de la imagen de Daniel 2. Ello indica el catastrófico final del imperio gentil y el establecimiento del gobierno en las manos de Cristo, administrado a través de Israel ahora restaurado, todo salvo, una nación llamada (véase Romanos 9:4). De este modo, en la administración de la plenitud de los tiempos, será restablecida una administración de gobierno y llamamiento (entonces bajo Cristo), que había sido interrumpida (debido al fracaso de Israel) por el paréntesis terrenal de juicio sobre la nación.

 

Lo que hemos discutido en este capítulo es que en la Escritura hay solamente tres administraciones del gobierno de Dios en la tierra, pero que ha habido algunas dispensaciones subsidiarias de relación de Dios con su antiguo pueblo además de la ley (como sacerdotes, jueces y reyes). La primera administración fue de gobierno solamente; las últimas dos combinan gobierno y llamamiento. Estas tres administraciones están ilustradas en el diagrama debajo, y lo examinaremos con más detalle en otros estudios.

 

 

 

 

 

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(J. N. Darby’s Teaching Regarding Dispensations, Ages, Administrations and the Two Parenthesis, R.A.H.)

 


NOTAS

 

[1] N. del E.— En el escrito de Darby citado (Collected Writings 22:340), en donde declaró que el Sr. Oliver había introducido confusión respecto de la palabra “dispensación”, él se refirió a la derivación de la palabra οικονομια. No obstante su uso aquí, yo prefiero usar la palabra “administración” en vez de “dispensación” para describir el carácter único de lo que he llamado «las primeras dos administraciones»; pues la palabra “dispensación”, no es tan adecuada en este caso por cuanto Darby la utilizó para describir cierto número de los caminos de Dios en Su relación con el hombre más allá de los ítems designados (1) y (2) en el cuadro; y por eso “dispensación” no es una palabra que en este caso discrimine lo suficiente. Al mismo tiempo, no hay ningún problema en referirse a las primeras dos administraciones como dispensaciones (la dispensación del gobierno, y la dispensación del gobierno y el llamamiento combinados). Doy a continuación la cita completa de Darby:

 

«Economía o administración… significa la administración de una casa; y si la tomamos en su sentido amplio, significa cualquier orden de cosas que Dios ha dispuesto, como cuando uno dice ‘economía animal’, ‘economía vegetal’. Es verdad que la palabra griega que significa ‘ley’, deriva de la misma raíz; pero es una derivación mucho más distante en significado. Nemo significa distribuir, dividir, alimentar; y por eso en una casa había un mayordomo y una economía, la administración, de la casa. Por tal motivo, cuando Dios había establecido cierto orden de cosas sobre la tierra, uno se había acostumbrado, muy correctamente, según me parece, a llamarlo una economía. La Palabra de Dios incluso hace uso de ello en Efesios 1:10. Es posible que haya cierto matiz de diferencia entre el uso Escriturario y el uso convencional del término. En general, la manera en que es usado en la Palabra de Dios es más estrictamente conforme a su significado original, y contiene más bien la idea de una activa administración. La palabra dispensación es a menudo usada de esta manera, y tiene el mismo significado etimológico. Dios dispensa sus favores. En el sentido convencional, economía significa un orden de cosas establecido por Dios: La economía judía, la presente economía, etc.

 

Pero estas economías, hasta la venida de Cristo, en lo que se refiere a su curso, son libradas al hombre, y a su responsabilidad, aunque Dios puede obrar en secreto. Por ejemplo, el Señor habla así de la presente economía: “Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado” (Marcos 4:26-29). Exteriormente, todo continúa sin la intervención de Cristo, desde la siembra de la semilla hasta la siega. Pues bien, el tiempo que transcurrió desde la siembra de la semilla es lo que generalmente se llama la presente dispensación. Yo la he llamado «la dispensación de la Iglesia» por cuanto es el tiempo durante el cual la iglesia es llamada y existe aquí abajo, en contraste con los judíos y el sistema legal. Y uno ve que, aunque es Dios el que hace que el grano madure, exteriormente Él parece permitir que todo siga su propio curso. Por eso Satanás puede actuar en medio de todo esto; los hombres pueden dormir; y todo el estado de cosas puede volverse corrupto; y, de hecho, se ha vuelto corrupto, así como Israel se había vuelto corrupto; y también esta dispensación, este orden de cosas, se halla en un estado de ruina.»  

 

[2] N. del E.—  Mientras tanto, el principio de llamamiento fue establecido en Abraham, pero ésta no fue una nueva dispensación porque el hombre como tal no estaba siendo probado por llamamiento en ese punto del tiempo.

 


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