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CUÁL ES LA IDEA DE LA IGLESIA Según Roma, según el Protestantismo y según las Escrituras W. Kelly |
LA ENSEÑANZA DE 1
CORINTIOS 12 a 14 SOBRE LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO EN LA ASAMBLEA
En el capítulo 12 de
la primera epístola a los Corintios, el apóstol Pablo expone el principio de la acción del Espíritu
Santo que caracteriza a la Asamblea de Dios. En el capítulo 13, encontramos la fuente del poder, y, en el 14, las
consecuentes reglas prácticas a
seguir. Todo esto era extremadamente necesario en ese momento para los santos
de Corinto, y no lo es menos para nosotros hoy. Porque no hay otra porción
de la verdad de Dios que esté más olvidada entre los cristianos que la urgente
necesidad que tienen del Espíritu Santo, por una parte, y de aquello que se
refiere al gran don que Dios les concedió, por otra. El mantenimiento de estas
cosas está unido a la bendición especial de
LA PRESENCIA DEL
ESPÍRITU SANTO EN LA ASAMBLEA Y LA INTROMISIÓN DEL HOMBRE
El Espíritu de poder está allí; pero cualquiera que sea la energía con la cual
actúa, el Espíritu Santo no ha abolido en ninguna manera la responsabilidad del
hombre; y es esto último lo que el hombre no puede comprender. El servicio de
esta Persona divina es estar aquí abajo a fin de poder preparar la habitación
de Dios en los santos, y para que, de esta forma, estos últimos tengan
también un recurso infinito; pero, al mismo tiempo, el Espíritu
todopoderoso de Dios no debía ser contrariado ni impedido, ni el
testimonio que debía dar, dañado; quiero decir, no solamente arruinado en
su fin, sino desviado hacia otros objetos que difieren totalmente de Él.
EL DESORDEN
ECLESIÁSTICO DE LA ÉPOCA BÍBLICA NO SÓLO EMPEORÓ MUCHO MÁS HOY EN DÍA, SINO QUE
REQUIERE MAYOR CUIDADO
Tal era el estado de
cosas que el apóstol tenía que señalar, especialmente en el capítulo 10. Es lo
que hallamos alrededor de nosotros en la actualidad, pero con un grado de
deterioro mucho mayor que entonces, y de este estado de cosas
LOS MALES DE CORINTO
Pero volviendo a los
corintios, ellos estaban acostumbrados a diferentes “especies de mal” (1
Tesalonicenses 5:22), porque habían estado bajo la influencia y el dominio
de Satanás, el cual actuaba con poder entre los paganos. Antes de la venida de
Cristo, había en el mundo un vasto despliegue de poder satánico. Lo vemos
alrededor de cada paso de nuestro amado Señor. La actividad de Satanás se
revestía sin duda de diferentes formas; pero una de las peores era aquella que,
usurpando el nombre de Dios, había dado a los corintios la idea de poder
religioso. Ellos habían salido de esta condición totalmente falsa y habían
entrado en la asamblea.
LOS MALES
ECLESIÁSTICOS DE HOY
¿No corremos nosotros
también un especial peligro hoy en día? ¿Y cuál? Es cierto que no hemos salido
de un estado de cosas de carácter tan grosero como el de Corinto, pero sí hemos
salido de una condición no menos extraña al pensamiento de Dios. Hemos salido
de lo que, de hecho, es la corrupción del cristianismo: la cristiandad; y, por lo tanto, somos
perfectamente capaces de introducir pensamientos, sentimientos y costumbres
que, incluso los más ancianos de entre nosotros, haríamos bien en someterlos
a la prueba de la Palabra de Dios. Pero aquellos que son relativamente
jóvenes en el camino tienen particularmente una mayor necesidad de hacerlo;
ellos nunca han dado pruebas de sus convicciones; han aceptado una enorme
cantidad de cosas —mucho más de lo que creen— sobre la base de la fe de los
demás, antes que por la enseñanza divina de sí mismos. Junto con muchas
cosas buenas, siempre existe el peligro de que agreguemos un poco de nosotros
mismos, en cada paso que damos en ese proceso, y debemos tener un
particular cuidado de no volver a las cosas de donde salimos, ni de traer algo
de allí.
LA IDEA CATÓLICA DE LA
IGLESIA
Pero vayamos al
principio. Hay dos ideas principales
entre los hombres alrededor de nosotros, y todos hemos salido de una o de otra.
La primera, la más extendida, es la que llamaremos la idea católica, si bien puede que la mayoría de los lectores
conozcan poco de ella por experiencia. Sin embargo, la tenemos ante nuestros
ojos, y estamos constantemente en contacto con personas que la soportan; es
pues útil saber como responder. Esta idea católica está caracterizada sobre
todo por esto: toda bendición, todo privilegio se encuentra en
Subsisten
rastros —como lo sabemos— que muestran cuán profundamente esta teoría se
arraigó no mucho tiempo después que los apóstoles abandonaron la faz de la
tierra. Sin duda se desarrolló después; pero la idea original ya existía y
es esencialmente lo que he tratado de mostrar. Sólo esto es sustancial:
todo lo demás es una cuestión de detalles. Esta idea se encuentra tanto en las
Iglesias de Oriente como en el catolicismo romano; y, después de los apóstoles,
se difundió a lo lejos y se arraigó firmemente en la cristiandad.
LA IDEA PROTESTANTE DE
LA IGLESIA
Pero algo nuevo
comenzó con
Pero encontramos, en
efecto, que aquellos que insistían con justa razón sobre la importancia de la fe individual como principio de
salvación para el alma y como único principio que glorificaba a Dios,
comenzaron por último a reunirse juntos; y cuando las divergencias de opiniones
surgieron entre ellos, crearon sus propias iglesias distintas la una de la
otra. Y si no les gustaba la gran iglesia pública del país donde residían (la
Iglesia nacional del país), preferían separarse en diferentes sociedades
religiosas, tratando todas ellas de ser iglesias coordinadas. Una, pensaban ellos,
era, en principio, tan buena como la otra; la mejor iglesia era aquella que
convenía mejor a las ideas de cada uno. Tal era la idea individual llevada hasta sus consecuencias naturales, y es
exactamente lo que encontramos alrededor de nosotros en la mayoría de los
países de profesión cristiana.
Tenemos pues estos dos
sistemas uno frente al otro. Vemos la vieja noción católica en organizaciones
que hacen que todo sea un asunto de privilegio de
LA IDEA BÍBLICA DE LA
IGLESIA
Y ahora pregunto:
¿cuál es la verdad de Dios sobre este tema? Aquí se ve la importancia de una
revelación divina. Los corintios estaban en peligro de ser
arrastrados a la deriva hacia una u otra de estas corrientes, como claramente
lo podemos ver en estos capítulos. No es, de hecho, muy raro encontrar una
mezcla de las dos cosas, y podemos seguir las huellas de ambas desde esos
tiempos del comienzo. El punto principal sobre el cual quiero llamar la
atención es éste: La manera bendita en que el Espíritu Santo interviene para
establecer al creyente en la verdad. Así, sin controversia, el alma, a la vez
que es guardada de lo malo que hay en cada uno de estos principios
puestos por separado, es hecha capaz de gozar de lo que es bueno en
los dos.
No existe posibilidad
alguna de que algo se sustente en la tierra a menos que tenga algo que le
atribuya cierto valor: siempre debe tener algún fragmento de verdad a fin de
ganar cristianos y de mantenerlos juntos. Tal es el caso cuando observamos la
idea católica o lo que se puede llamar el punto de vista
protestante. Hay una cierta medida de verdad en cada uno; pero cuando
tomamos
Así introduce la
verdad el capítulo 12 de 1 Corintios, como lo hace siempre la Escritura.
Tomemos Mateo 16: ¿cuál es la pregunta que el Señor hace primero? “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del
Hombre?” Uno de sus discípulos responde por sí mismo— y su respuesta
habría convencido a cada uno de los otros aunque el que hablaba estuviera más
lejos que ellos—: “Tú
eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Era una plena confesión
de Cristo, que lo reconocía no sólo como el verdadero Mesías, sino también
como una persona divina en la relación más íntima con el Padre; y cuando
el Señor lo oye, introduce el tema de su Asamblea: “Sobre esta roca edificaré mi Iglesia”, no había comenzado aún a
edificarla, ni ha terminado todavía.
En la epístola a los
Efesios, el mismo orden se nota de una manera muy particular. El cristiano
individual siempre precede al cuerpo. En el primer capítulo, por ejemplo,
no vemos a
Cuando uno cree al
Evangelio, recibe el Espíritu, que no es solamente el sello de salvación, sino
que también nos une a Cristo como un miembro de Su cuerpo. Hay relaciones
divinamente reveladas, tanto individuales como colectivas; pero las colectivas
siguen a las individuales, y el poder tanto en las unas como en las otras es
del Espíritu Santo después del cumplimiento de la redención, porque el Espíritu
no fue dado antes de que Jesús fuera glorificado. En el capítulo 12 de 1
Corintios vemos que el caso es el mismo.
(Extraído
de The Action of the Holy
Spirit in the Assembly, pág. 1-10)